Otra vez.
Tanto tiempo disperso nos recorre a gritos en un entramado silencioso.
Y querer significar algo acerca del tiempo, resulta tedioso. Denota seriedad, de reir a carcajadas porque las agujas se mueven, moviéndonos quién sabe para qué, sin estimar que siempre no debe haber un para, si embargo, a veces buscando un para siempre y pasos que nos lleven hacia el otro lado. Un deseo inquieto que reaparece cada vez que un paisaje inesperado se aproxima, entre sensaciones intermitentes similares a las que se producen cuando el verbo jugar se asoma en un verso.
Quisiera conjugarte cada movimineto interno, sin mediar voces. Una especie de entendimiento mágico, por más que las agujas giren o no, generalmente se detienen.
Tan absurdo resulta a veces responder al caos ajeno, desde la incomprensión misma, apenas percibo el sonido, apenitas nos entendemos.
Creer que no existe alejamiento por asimilarnos en la mayoría de cosas exteriores que nos invaden, es no saber buscarte, es saber que se hizo
Corazón que habla
con ojos cerrados
gesto mio en el agua
tuyo en parte
soles de confusión
para esperarte
mirando por la
ventana.
Tan simple como una canción que sola sale.
Tan complicado como borrar un sensación.

