Solo vine a ver el Jardín

Wednesday, June 22, 2005

se dice, se desdice o no se dice.

Pasos en círculos, tropiezan torpemente con sus sombras,
Camino circular inesperado, hacia el lugar que no estaba pautado ir.
Frases que se deshacen formando redondeles en el aire,
mientras vislumbro el tiempo inverosímil que va siempre en dirección contraria.

Una percepción visual a la distancia, me reencuentra en la cercanía de un recuerdo,
el cual tiene libre acceso y es invocado de manera espontánea cuando la tarde se da a conocer.
Respondo de manera inmediata y con la certeza de que mi mensaje no tendrá palabras,
ni singnos, ni respuestas, ni obsequios, ni sorpresas, ni aplausos, ni canciones.

Respuesta en blanco, color de indiferencia y de silencios deseados.
Vagos matices de una tonta esperanza que se cuela en la mirada realista de un cisne.

Intentos de despertar a los que duermen con sonidos que no llegan en el momento oportuno.
Vidrio empañado, en el que dibujo una letra, que sola sale, me determina y se escribe.
Extrañeza ante el hecho y lectura del pequeño recuerdo indeleble.

Aplauden muñecas, con vestidos arrugados, leen lo que no se ve y conmocionan a aquellos
que permanecen sordos por propia voluntad.
Y no es suficiente, y no lo es todo.
Traen consigo laberintos inefables.
Aplauden muñecas, con pulseras de niña perdida, presienten la lejanía y el color blanco.
Ignoran y siguen, en medio del sin sentido.
En búsqueda de algo que las conmueve, pero que no conocen.

Dentro del desorden, el orden.
Dentro del orden, el caos.

Mano pequeña de muñeca rota, dibuja círculos, selecciona los mejores colores para colorearlos. Luego los guarda cuidadosamente y espera que la lluvia llegue.
En voz bajita recita poemas mientras el aire enmudece y las estrellas giran formando
rombos que nadie ve.