Alicia.
-Hay quien dijo -murmuró Alicia-, que el mundo giraría mejor si la gente no se metiera en lo que no le importa.
La ingenuidad llena de lágrimas se pasea sobre el mar
y la descubro en sus matices más maravillosos que la
sapiencia banal del saber inconsistente que se encierra
en sí mismo, omitiendo las ondulaciones con las que se
puede jugar en el océano de versos libres, donde la
belleza es el agua en donde se reflejan las nubes grises
que representan nuestra distancia involuntaria.
Desde la lejanía un sueño me despierta en cercanía,
tu rostro se desdibuja en un sin fin de figuras en
las cuales te busco sin encontrarte, hasta que la
noche me devuelve a la claridad de un nuevo día,
en el que las palabras son ecos desconocidos de tu voz.
La ingenuidad llena de lágrimas se pasea sobre el mar
y la descubro en sus matices más maravillosos que la
sapiencia banal del saber inconsistente que se encierra
en sí mismo, omitiendo las ondulaciones con las que se
puede jugar en el océano de versos libres, donde la
belleza es el agua en donde se reflejan las nubes grises
que representan nuestra distancia involuntaria.
Desde la lejanía un sueño me despierta en cercanía,
tu rostro se desdibuja en un sin fin de figuras en
las cuales te busco sin encontrarte, hasta que la
noche me devuelve a la claridad de un nuevo día,
en el que las palabras son ecos desconocidos de tu voz.

