Solo vine a ver el Jardín

Saturday, December 24, 2005

Alicia.

-Hay quien dijo -murmuró Alicia-, que el mundo giraría mejor si la gente no se metiera en lo que no le importa.

La ingenuidad llena de lágrimas se pasea sobre el mar
y la descubro en sus matices más maravillosos que la
sapiencia banal del saber inconsistente que se encierra
en sí mismo, omitiendo las ondulaciones con las que se
puede jugar en el océano de versos libres, donde la
belleza es el agua en donde se reflejan las nubes grises
que representan nuestra distancia involuntaria.

Desde la lejanía un sueño me despierta en cercanía,
tu rostro se desdibuja en un sin fin de figuras en
las cuales te busco sin encontrarte, hasta que la
noche me devuelve a la claridad de un nuevo día,
en el que las palabras son ecos desconocidos de tu voz.

Alicia.





Dispares colores turquesas en la antesala de aquel circo que murmura
nuestra distancia invisible de voluntad. El mar nos acerca con pequeños
soplidos suaves que viajan en concordancia con nuestras voces.

Encuentro en una caja cerrada que es imposible comprender aquello que
destina una intención banal de inconsistente presencia y por ese motivo
me dejo ir como las hojas de los árboles en los inviernos enojados.

Prefiero la ingenuidad de las perlas en un océano libre
a la hostilidad encerrada en una sapiencia que se deshace
al menor suspiro suave de la lluvia en primavera .